La cooperación en las empresas I

De todos es conocido el éxito de las empresas surgidas de la inicialmente denominada Experiencia Cooperativa de Mondragón.

Más de 100 empresas de diversos sectores industriales, de distribución financiero, casi 100.000 personas trabajando en las mismas y muy notables cifras de facturación y resultados que evidencian el éxito de las empresas de la hoy denominada Mondragón Corporación Cooperativa.

Esta realidad empresarial, nacida en el País Vasco y probablemente influenciada por algunos rasgos diferenciales de su cultura singular, está, además, haciendo frente con cierto éxito al reto de la globalización, contando con 69 plantas productivas en el extranjero, siendo así probablemente la multinacional europea con más número de implantaciones productivas fuera de sus fronteras.

Las Cooperativas de Mondragón han sido, por otro lado, objeto de interés de numerosos expertos de distintos ámbitos del pensamiento y de la actividad económica: ideólogos sociales, líderes de proyectos de desarrollo comunitario o las escuelas de negocio más prestigiadas del mundo, que incluso han hecho de la experiencia de Mondragón un caso de estudio para la formación de los líderes directivos empresariales del mañana, han demostrado su interés en la realidad socio empresarial nacida entre nosotros.

La paradoja de Mondragón. Sin embargo, el móvil inspirador de Arizmendiarrieta y el grupo de jóvenes profesionales que iniciaron la experiencia cooperativa, no fue solo la búsqueda del éxito empresarial sino la preocupación por adecuar el funcionamiento de las empresas a la dignidad y desarrollo de las personas que en ellas trabajan.

Efectivamente, el ordenamiento jurídico de las empresas creadas a finales de los años cincuenta buscaba, sobre todo, favorecer que los trabajadores puedan en su actividad profesional desarrollar en la mayor medida posible sus potencialidades humanas, colaborar entre ellos para el desarrollo de la empresa común, y, en definitiva, sean actores de su propia vida en el trabajo, y participen de los frutos del mismo. Buscaba, por otro  lado, que las empresas tuvieran un mayor compromiso con el entorno, siendo sensibles a los problemas de la comunidad en la que desarrollan su actividad.

La paradoja de Mondragón estriba en que buscaban sobre todo el desarrollo de las personas, la colaboración entre las mismas y un mayor compromiso con el entorno social en el que se insertan y, se han encontrado también con un éxito empresarial y una dimensión totalmente inimaginables al inicio y que provoca la admiración de propios y extraños.

Los límites de la fórmula jurídica cooperativa. Pero la fórmula jurídica de cooperativa, válido para la mayor parte de los proyectos empresariales abordados se ha revelado inadecuada para el desarrollo de algunos proyectos empresariales, incluso cuando sus promotores compartían, una firme convicción Cooperativa. Varias son las razones de esta limitación:

1) A veces la legislación exige que las empresas de determinadas actividades se constituyan como Sociedades Anónimas.

2)En ocasiones, la inversión por puesto de trabajo es tan alta que resulta imposible en la práctica que las aportaciones de capital de los trabajadores se puedan acercar a una cifra que justifique su control.

3)Proyectos empresariales que surgen de la colaboración de varias empresas existentes encuentran en la S.A. una fórmula jurídica más adecuada para instrumentar esa colaboración.

4)En otras ocasiones el empresario individual o el grupo de promotores de una nueva empresa quieren mantener el control de la misma para garantizar que puedan llevar adelante con mayor libertad su proyecto.

Desde otro punto de vista, la legislación de diversos países europeos no distingue jurídicamente a las Cooeprativas. Incluso en Inglaterra, cuna del Cooeprativismo en el siglo XIX, las Cooperativas son Sociedades Anónimas especiales, que se distinguen del resto de Sociedades Anónimas por las reglas de funcionamiento interno.

¿Querría esto decir que el desarrollo empresarial de las ideas de Arizmandiarrieta tendrían un escaso espacio de desarrollo futuro en las sociedades occidentales desarrolladas y habría que buscar su aplicación en otras realidades sociales menos desarrolladas?

El aprovechamiento del legado de Arizmendiarrieta. Independientemente del ropaje jurídico, el ideario ético cooperativo puede fructificar en otros espacios geográficos con diferente cultura y distinto nivel de desarrollo. Dicho ideario, además de inspirar la mejora de la «calidad ética» de las actuales Cooperativas, creemos desde la Asociación de Amigos de Arizmendiarrieta que también es posible, y deseable, que sirva para influir en otras realidades jurídicas empresariales distintas. En efecto, algunas de las ideas inspiradoras de la Experiencia están siendo en la actualidad validadas por los expertos en Management como claves para el mayor desarrollo de las empresas. La mayor implicación de los trabajadores en el proyecto empresarial, un mayor compromiso con el entorno y, en definitiva, una cierta respuesta a la búsqueda de sentido que toda persona hace, siquiera en parte, a través de su trabajo, son elementos que distinguen las empresas excelentes.

¿Como conseguir que esas cualidades se aprovechan en la empresa, a la vez que se garantiza que las consecuencias económicas de su aplicación beneficien a los profesionales que las han generado?

La búsqueda e introducción de unas reglas de juego » cooperativas» en el contexto de unas sociedades jurídicamente distintas, bien sean sociedades anónimas, bien sean sociedades limitadas, creemos que abre un horizonte de posibilidades para que el legado de Arizmendiarrieta pueda seguir influyendo en otras realidades empresariales del País Vasco, que , apoyándose por otra parte en algunos valores culturales propios, pueda ser una aportación de nuestra tierra a un desarrollo económico no sólo eficaz sino más justo y más humano.

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