Cuando recibí la noticia de la muerte de Itziar a través de la llamada de Miguel Ángel, reaccioné con una exclamación de sorpresa e incredulidad. La habíamos visto con energía en nuestra última reunión y estábamos citados para la siguiente. No podía ser. Fue en Auzo Lagun, el año 1980 cuando la vi por primera […]

Cuando recibí la noticia de la muerte de Itziar a través de la llamada de Miguel Ángel, reaccioné con una exclamación de sorpresa e incredulidad. La habíamos visto con energía en nuestra última reunión y estábamos citados para la siguiente. No podía ser.

Fue en Auzo Lagun, el año 1980 cuando la vi por primera vez. Pero es desde el año 2020, trabajando juntos, cuando de verdad he conocido a Itziar.

Casi nunca hablaba de sus años de cooperativista en Fagor Ederlan o Auzo Lagun de la que era fue fundadora y gerente. Tampoco de su paso por el Gobierno Vasco o los largos años en la Dirección General de Aspace y aún menos de su Presidencia en la Federación Española de Asociaciones de Parálisis Cerebral que lo vivió con una intensidad difícil de expresar.

“Sarbideak” fue el proyecto que vivió con ilusión en la Diputación Foral de Gipuzkoa desarrollando la estrategia institucional para reducir la exclusión laboral y social mediante políticas de inclusión activa. Estaba su “mundo” Conocía bien las instituciones, el funcionamiento de la economía y las dinámicas empresariales. Creía firmemente en el papel de las organizaciones y en su influencia positiva sobre el futuro económico y social del país.

Su impulso cooperativo y su compromiso social le trajo a Arizmendiarrietaren Lagunak Elkartea (ALE) donde participó en la Junta Directiva y en el Pilar 1 desarrollando el conocimiento y divulgación del Legado de Arizmendiarrieta.

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