J.M. Arizmendiarrieta

1915 – 1943

Nació el 22 de abril del año 1915 en el caserío Iturbe de la anteiglesia de San Pedro de Barínaga, perteneciente administrativamente a Markina (Bizkaia). Sus padres eran José Luis y Tomasa. Era el mayor de cuatro hermanos. Además de él su hermana María, Francisco y Jesús. A los cuatro años comenzó a ir a la escuela, que era un local anexo a la parroquia que costeaban los vecinos del barrio.

Se incorporó al Seminario Menor de Castillo Elejabeitia a los 12 años, en setiembre de 1927, para estudiar sobre todo latín y cultura general. Cuatro años más tarde, en 1931, se incorporó al recién inaugurado Seminario Conciliar de Vitoria donde estudió Filosofía y Teología. Estudios que tuvo que interrumpir al estallar la Guerra Civil de 1936 cuando era época de vacaciones.

Durante la guerra civil compagino sus cursos de seminarista, son sus servicios como “gudari” escribiendo en el periódico Eguna, donde firmaba con el seudónimo de Arretxinaga.

Dedicó el paréntesis de la guerra a continuar los cursos de seminarista, primero en Bilbao compaginando como “gudari” sus servicios en el periódico Eguna en el que firmaba, aún con 21 años, con el seudónimo de Arretxinaga. Luego en Burgos, ya como auxiliar en artillería siguió estudiando para rendir sus exámenes en el Seminario de Bergara, ya que el Seminario de Vitoria se había convertido en “hospital de sangre”.

La incidencia de la Guerra Civil retrasó un año su consagración sacerdotal que se produjo finalmente el 21 de diciembre de 1940. El 1º de enero de 1941, habiendo transcurrido algo menos de 13 años de su entrada en el Seminario Menor, celebró su primera Misa en la Iglesia de San Pedro de Barínaga. Tenía en ese momento 25 años. Su primer y único destino de toda su vida fue el de coadjutor de la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista de Mondragón. Llegó a esta villa en tren y se dirigió a la Parroquia y a la Casa Cural donde convivió durante unos años con el Párroco Dn. José Luis Iñarra que había llegado al mismo tiempo que Arizmendiarrieta. Mondragón en esa época tenía unos 8.500 habitantes que sufrían los avatares de la Guerra Civil que se añadía a un conato de huelga revolucionaria acaecida el 5 de octubre de 1934 y que continuó con sus penalidades con la Guerra Mundial declarada por Alemania en setiembre de 1939, apenas 6 meses de concluir la Guerra Civil de 1936. Por consiguiente el escenario social, político y convivencial en el que debió comenzar a trabajar necesitaba de cierta heroicidad, sentirse aceptado y que fuese sanando heridas con trabajo, talento y bondad.

La juventud, como Consiliario de Acción Católica fue el semillero de su acción apostólica.

Al paso que influía en su espiritualidad la dirigía hacia la acción y progresivamente hacia iniciativas de mayor envergadura. Los Círculos de Estudio en el Centro de Acción Católica, los Ejercicios Espirituales, la intensificación de sus horas en el confesionario las pláticas dominicales, le llevó a ser el director espiritual de decenas de jóvenes a quienes sólo les llevaba 10 a 12 años de edad. En el mismo nivel de actitud promovió con esos mismos jóvenes actividades propias de la Navidad. El Bizar-Zuri, el Olentzero, el Nacimiento, la víspera de Reyes con su cabalgata, funciones de teatro y concursos de “bertsolaris” eran una muestra de su preliminar calado organizativo.

1943 – 1962

Ya en 1943 funda la Escuela Profesional con los primeros 20 alumnos bajo el emblemático aforismo de que “la educación constituye una inversión que no se amortiza”. Simultáneamente se implicó tenazmente y con éxito en la construcción de un centenar de viviendas económicas para atenuar el extremado hacinamiento que sufría el pueblo.

Funda la Escuela Profesionalel año 1943

Buscando más horizontes se dirigió a la Escuela de Peritos de Zaragoza con una docena de sus más cercanos colaboradores para que con la oportuna dispensa de escolaridad y estudiando en Mondragón para mantener sus puestos de trabajo, alcanzaran la titulación de Peritos Industriales, hecho que se culminó en 1952. Había llegado el momento de abordar la creación de empresas cuyo centro de la actividad girase con profundo respeto a la persona, democráticamente jerarquizada.

La sociedad participativa/personalista de aquella época que se comenzó a vislumbrar a partir de 1953 , doce años más tarde de llegar a Mondragón- venía inserta en un estrecho marco autárquico que no importaba productos ni tampoco exportaba. Por otra parte aceptar el cooperativismo implicaba admitir ciertos presupuestos de control del Sindicato Vertical protervo al apoyo al Régimen. No había primeras materias y las autorizaciones para crear empresas era un calvario de despropósitos. De ahí que, con gran suerte, una empresa de Vitoria decidiera vender a los iniciadores su pequeña y desvencijada fábrica de aparatos de uso doméstico. Se adquirió por 400.000 pesetas y Arizmendiarrieta logró que a este importe inicial lo avalaran un farmacéutico y un pintor.

Más aún, el deseo era fabricar productos que se importaban en España, y el 4 de agosto de 1956 en la Escuela Profesional en una cena organizada por él, se llegó a un acuerdo que se culminó al día siguiente en Vitoria dando lugar al primer componente electrónico: los semiconductores de selenio. A partir de esta experiencia y la autorización de fabricación comprada en Vitoria, extendida en su objeto social, en octubre de 1956, Ulgor, S.C.I. se hallaba en pleno auge ya en Mondragón.

Pero Arizmendiarrieta liderando el espíritu de sus colaboradores, guiando las primeras decisiones, influyó para que las empresas de base cristiana se solidarizaran con el medio: anticipos laborales equivalente a los salarios de los trabajadores de la zona, beneficios en forma de retornos capitalizados en su totalidad, extensión del sistema a otros municipios del Alto Deba y todo ello sin descuidar, desde su posición de Consiliario, que los acuerdos que se adoptaran concurrieran en sus hipótesis que vislumbraba lo que ya habría que vivir.

1962 – 1976

Así, hacia 1962, decidió dar un paso más en su gran empeño de la Educación y concibió en su fecunda imaginación la creación en la Escuela Politécnica en 40.000 m² en terrenos de Iturripe en Mondragón, concibiendo tempranamente M.E.D.U.O (Mancomunidad Escolar de la Universidad de Oñate). Decía: “Gipuzkoa puede crear una Universidad en sus diseminados pueblos sumergidos entre praderas boscosas que serán bien comunicados”. Hoy entre Mondragón, Eskoriatza, Oñati, Irún, Aretxabaleta y Ordizia se ha colmado este anhelo suyo a partir de que en 1997 el Parlamento Vasco aprobara MU -Mondragon Unibertsitatea-.

De igual modo en 1959 atento a un futuro más competitivo y más exiguo en los resultados de las cooperativas creó contra la opinión de sus colaboradores Caja Laboral Popular y en su seno un régimen especial de Seguridad Social llamado más tarde y por él Lagun-Aro.

Muere el año 1976

Sin agotar el relato, cuando habían pasado apenas 18 años en los que las cooperativas se nutrieran de tecnologías europeas, americanas y japonesas, impulsó la creación de Ikerlan, su obra que como último testimonio de su incomparable visión adelantada se inauguró en 1977, seis meses después que ya hubiera fallecido a los 61 años al finalizar noviembre de 1976, donde más del 60% de su vida había vivido intensamente en Mondragón como coadjutor de su parroquia.

Han pasado más de 55 años desde que se adquirió aquella modesta fábrica de hornillos de Vitoria. Aquel grano de mostaza ha crecido con exuberancia gracias al modelo que a la empresa personalista le imprimió Arizmendiarrieta.

Para colmar esta escueta sinopsis del “Apóstol de la Cooperación” completemos su perfil acudiendo a lo que pensaba sobre él en 1987 Dn. Joaquín Goikoetxeandia que fue su profesor y director espiritual: “A mí no me cabe la menor duda de que Dn., José María merece por su talla humana-divina (sic) ser elevado a los altares, para que aparezca a la faz de los hombres y, sobre todo, de los sacerdotes como el gran modelo de imitación”.

Biografía de Don José María Arizmendiarrieta en la enciclopedia Auñamendi