José María Arizmendiarrieta habría cumplido 111 años. Con el propósito de rendirle homenaje, hemos querido preguntar en Mondragon Unibertsitatea, en su campus de Oñati, qué conocimiento se tiene sobre su figura.

Arizmendiarrieta defendió un modelo empresarial en el que la dignidad de la persona ocupa un lugar central, y en el que el desarrollo económico no se concibe como un fin en sí mismo, sino como un medio al servicio del bien común. Impulsó una forma de organización basada en la cooperación, la participación y la corresponsabilidad, convencido de que las empresas debían ser, ante todo, comunidades humanas orientadas al progreso social.
Su pensamiento, profundamente arraigado en los valores del cooperativismo y de la economía social, promovía la educación, la solidaridad y el compromiso como pilares esenciales para la construcción de una sociedad más justa y equilibrada. Entendía que el conocimiento y la formación continua eran herramientas clave para empoderar a las personas y garantizar un desarrollo sostenible en el tiempo.
A 111 años de su nacimiento, su legado no solo permanece vigente, sino que adquiere una relevancia renovada ante los desafíos actuales.
La lección es clara: no hay progreso sin un propósito común.
«El mundo no se nos ha dado simplemente para contemplarlo, sino para transformarlo».
