Compartir la responsabilidad… y la autoridad

La iniciativa estosololoarreglamosentretodos.org que surgió a primeros de año (se dijo que en el entorno socialista) ponía el acento en la necesidad de que todos los ciudadanos nos responsabilizáramos activamente para resolver la grave crisis económica que ya entonces se apuntaba.

Similar mensaje se ha repetido por representantes empresariales, que han transmitido la necesidad de colaboración de los trabajadores para la supervivencia de las empresas, cuya desaparición a ellos también afectaría.

Pero, ¿cómo pueden responsabilizarse los trabajadores en mayor medida de la buena marcha de las empresas en las que prestan sus servicios?

Además de la reducción de costes, se está insistiendo en la innovación como vía para que las empresas mejoren su competitividad, mediante la incorporación de nuevos productos y mercados para enriquecer su actividad.

En ese sentido, es de resaltar que los resultados de una investigación realizada por la Universidad de Columbia muestran que el 71% de las innovaciones puestas en práctica por las empresas corresponden a ideas e iniciativas de los propios trabajadores de las empresas afectadas.

Pero, como también otras investigaciones han demostrado, la iniciativa y la colaboración de los trabajadores no es independiente del modelo de gestión con el que son dirigidos. En ese sentido, la Agencia Vasca de Innovación, Innobasque, ha realizado un trabajo precisamente para desarrollar un modelo de gestión basado en las personas, que sirva para mejorar la adhesión de los trabajadores al proyecto empresarial y estimular su aportación al mismo.

Hay que recordar, con todo, las críticas de algunas organizaciones sindicales acusando a este tipo de modelos de gestión, de ser un engaño refinado para que los profesionales de las empresas den más de sí mismos pero sin recibir a cambio un mayor protagonismo en la dirección ni una mayor participación de la riqueza creada.

Por otro lado, es paradigmático el temor de los empresarios a compartir con los trabajadores las decisiones relevantes de su empresa. Incluso el facilitar información de la marcha del negocio genera recelos y temores de comportamientos reivindicativos que aprovechen precisamente dicha información misma principalmente para exigir nuevas mejoras salariales.

Sin embargo, tanto las empresas cotizadas en Bolsa como, en el otro extremo, las cooperativas facilitan información abundante -y sistemática- de su evolución (y ello en todos los países occidentales) a sus socios y trabajadores.

En el caso de las cooperativas, además, el modelo va más lejos ya que sólo los trabajadores eligen entre ellos al órgano equivalente al Consejo de Administración y conocen mensualmente los datos más relevantes de la evolución del negocio.

El éxito indudable de las cooperativas vascas indica que los trabajadores son capaces de actuar con responsabilidad y sentido empresarial, al menos en contextos en los que cuentan con la información suficiente y participan de los resultados empresariales de forma adecuada.

¿Es posible, por tanto, solicitar a los trabajadores sentido de la responsabilidad y estimular su aportación creativa para la mejora de la competitividad empresarial pero tratarles como «sospechosos» o incapaces de evaluar adecuadamente la información sobre la marcha de la empresa?

Quizás la experiencia de las cooperativas (y de otras empresas líderes en modelos de gestión participativos) debería hacer reflexionar para buscar también la participación de los trabajadores en las responsabilidades de la gestión.

Buscando una más profunda implicación a largo plazo de los mismos en el proyecto empresarial, para el que probablemente pueden hacer aportaciones de interés, tal vez con propuestas innovadoras claves para la diferenciación con los competidores, como se ha dado el caso en más de una ocasión.

Para entrar en esta dinámica de funcionamiento hace falta contar con la voluntad de ambas partes, empresario y trabajadores, siendo necesario dar este primer paso en los términos citados por parte del empresario, con la esperanza y seguridad de que será debidamente respondido por los trabajadores y así podamos lograr una ventaja competitiva que beneficie a ambas partes.

Noticias de Guipuzcoa- 13 de septiembre de 2010

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