Compartir los sacrificios… y los beneficios

Según un estudio realizado por el Centro de Estudios Estratégicos de la Presidencia francesa, el peso de los salarios en el Valor Añadido francés no se ha modificado significativamente en los últimos 35 años.

Teniendo en cuenta que la remuneración de los directivos ha mejorado con la incorporación de incentivos varios (retribución variable, «stock options»,…) el trabajo concluye que los asalariados más humildes (sobre todo, jóvenes e inmigrantes) han perdido peso relativo en el reparto de la riqueza producida en el Estado francés, precisamente en unos años de importante crecimiento de la misma.

Similar conclusión extrae, por otro lado, un sindicato vasco de los datos más recientes correspondientes a la CAV.

Así las cosas, es comprensible la indignación con la que Sindicatos y trabajadores asumen los sacrificios impuestos por las medidas para superar una crisis económica que otros han generado, después de años de bonanza económica de la que otros se han aprovechado en mayor medida.

Es cierto, por otro lado, que el final del ciclo expansivo ha dejado al descubierto importantes problemas en los Estados y en las empresas y que afectan a todos.  En lo que se refiere a la economía española, Stiglitz y Krugman, ambos premios Nobel de  Economía, han advertido entre otras cosas, de que tendrá que hacer un esfuerzo para mejorar su competitividad, (y sin poder utilizar, además, para ello el tradicional recurso histórico a la devaluación de la moneda).

Incluso han apuntado la necesidad de reducir en un 25% los precios y salarios españoles para hacer frente con éxito a la competencia internacional.

En nuestro entorno más cercano, las empresas vascas con mayor proporción de sus ventas en el mercado exterior están solventando la crisis mejor que las que dependen en mayor medida del mercado interior español, (algunas de las cuales están sufriendo caídas llamativas en sus cifras de ventas).

Es posible, por tanto, que, al margen de su justicia, los sacrificios de los trabajadores sean necesarios para mejorar la competitividad e incrementar la presencia de las empresas vascas en los mercados internacionales, e incluso imprescindibles en algunos casos para mantener su supervivencia.

 

Es significativa, por otra parte, la experiencia del grupo cooperativo Mondragón, que ha informado que en el año 2009 mientras las ventas sufrieron un descenso de 1.200M. de € y su margen bruto disminuyó en 350M., los beneficios de las cooperativas sólo bajaron 10M., gracias a la prontitud y profundidad de las medidas tomadas.

Con descensos importantes en la renta de los socios trabajadores del grupo (que en algún caso extremo ha llegado hasta el 25% en su retribución global como trabajadores y como socios propietarios) es de resaltar que las decisiones se han ido tomando por los Órganos elegidos por los propios trabajadores de cada cooperativa.

Probablemente, y al igual que ocurrió en la crisis de los años 70-80, vamos a asistir de nuevo a una mayor capacidad de resistencia de las empresas capaces de convencer a sus trabajadores para que asuman sacrificios en el corto plazo.

Si así fuera, no estaría de más recordar que esos sacrificios han sido posibles en las cooperativas sobre la base de un modelo empresarial que, entre otras características, ha permitido que esos mismos trabajadores hayan participado de forma efectiva en el reparto de los beneficios obtenidos en los años de prosperidad.

Consecuentemente, quizás la situación actual puede ser una oportunidad para que trabajadores y empresarios reflexionen sobre la necesidad de sacrificios inmediatos para la supervivencia de las empresas… pero también sobre la necesidad de arbitrar ya desde ahora esquemas de participación en los resultados futuros.

De forma que se institucionalice un esquema de ganancia-ganancia entre trabajadores y empresarios que refuerce, de forma estable, la colaboración y el progreso para todos.

Noticias de Gipuzkoa
4 de octubre del 201

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